jueves, 30 de mayo de 2013

Capítulo 48.




(Liam)

- ¿Qué pasa? –preguntó Rose llegando a mi lado y sentándose en el sofá. Hice un gesto con la mano, diciéndola que esperara un momento.
- Sí, claro, en cuanto lo tenga te lo llevo a tu casa.-asentí con la cabeza.- Para eso estamos. Otro para ti.-y colgué.
- ¿Quién era? –preguntó de nuevo.
- Carol, necesita un billete de avión para Madrid lo antes posible.-expliqué.- ¿me pasas el ordenador?
- Claro.-respondió levantándose. Volvió de la habitación con el portátil en las manos y se sentó de nuevo a mi lado. Se lo agradecí dejando un beso sobre sus labios y lo abrí para ponerme manos a la obra.-
- Espera, espera, ¿cómo que solo de ida? –preguntó Rose alarmada.
- Es lo que me ha dicho.-dije después de encogerme levemente de hombros.
- ¿Crees que hará como la otra vez?
- No lo sé, pero ¿sabes lo que creo? –me animó a seguir con un movimiento de cabeza.- Creo que si Louis no entra en razón solo, tenemos que hacerlo nosotros por él. Están enamorados y se quieren porque si no, no estarían casados y no podemos permitir que Carol vuelva a irse por no sé cuánto tiempo y que Lou siga pensando que le ha engañado cuando no ha sido así.
- Estoy totalmente de acuerdo, ¿tienes ya un plan? –dijo abrazándome.
- Lo único que se me ocurre es que vayamos todos juntos a hablar con él.-concluí.
- Manos a la obra entonces.-sonrió y cogió su móvil.- Encárgate de Harry y yo llamo a Zayn y Niall.-asentí con la cabeza y llamé a Harry. Quedamos en vernos en casa de Louis una hora después.

Había conseguido el billete para Carol así que, antes de ir a hablar con Louis, Rose y yo pasamos a verla.

- ¿Ya lo has conseguido? –preguntó sorprendida.
- Por supuesto, tu vuelo sale mañana a las 10.-expliqué.
- Muchas gracias, Liam.-me abrazó.
- ¿Y tú como sigues? –preguntó Rose. Ella se encogió de hombros.
- No soy capaz de quitarme sus palabras de mi cabeza.-dijo negando con la cabeza. Rose y yo la abrazamos.
- Ya verás como al final todo se arregla.-empezó a decir Rose.- pero para eso tienes que estar aquí, eh.
- No te preocupes, Ro. Solo quiero ir a despejarme un poco pero voy a volver, lo prometo.
- Más te vale.-la amenazó bromeando.
- ¿Estás segura? –pregunté yo. Ella afirmó con la cabeza.

Estuvimos hablando un rato más con ella. No estaba del todo bien pero al menos éramos capaces de sacarla alguna pequeña sonrisilla y eso era buena señal. Unos minutos después, nos fuimos para ir a casa de Louis. Cuando llegamos, nos estaban esperando en la puerta Harry y Ash. Decidimos esperar allí a que llegaran los demás y así, entrar todos a la vez.

(Louis)

Más de una semana ya sin saber nada de ella. Había recibido un montón de llamadas suyas y mensajes pidiéndome unos minutos para hablar pero me había negado rotundamente. Estaba demasiado dolido como para enfrentarla. Simplemente no podía, era superior a mí. Los chicos habían pasado por aquí varias veces pero se habían ido en seguida, no les había hecho caso y lo único que quería era estar solo. Sonó el timbre de mi casa pero, una vez más, no me levanté de la cama para abrir. Si era alguno de los chicos, entrarían, todos tenían una copia de la llave. Supe que eran ellos porque escuché la puerta abrirse.

- ¡Lou! ¿Dónde andas? –escuché la voz de Harry. Emití un gruñido, no pensaba levantarme. Seguidamente, oí un montón de pasos subiendo por las escaleras y después, cómo abrían la puerta de mi habitación.
- ¿Es que no piensas salir de la cama nunca más? –esa era Emma.
- Tío, tienes que ventilar, esto está hecho un asco.-habló el duende y escuché que corrían las cortinas y abrían las ventanas.
- ¿Se puede saber qué hacéis todos aquí? –dije incorporándome. Efectivamente estaban todos.
- Venimos a hablar contigo.-explicó Liam. Levanté una ceja.- De Carol, obviamente.
- Pues ya podéis iros por donde habéis venido.-contesté.
- No seas bruto, Louis.-me regañó Alice.
- Vamos, dúchate y ponte ropa limpia, te esperamos abajo.-esta vez habló Ashley.
- No nos vamos a mover de aquí hasta que no hablemos así que tú veras.-amenazó Zayn.
- Está bien, de acuerdo.-dije haciendo un movimiento con las manos y después salieron de la habitación.

Sin muchas ganas salí de la cama, fui al armario y lo abrí para coger algo de ropa. Ella no había vuelto a recoger todas sus cosas por lo que gran parte de su ropa seguía ahí dentro. Olía a ella. Esto se estaba volviendo insoportable. De mala gana cogí unos vaqueros y una camiseta para dirigirme después a la ducha. Me tomé unos minutos para dejar que el agua cayera por mi cuerpo. Salí y me vestí con la ropa que había cogido y cuando bajé, aun con el pelo mojado, me los encontré a todos esperándome, repartidos por los sillones.

- ¿Qué tal los pequeños Horan? –pregunté a Alice. Hacía ya bastante que no los veía.
- Son una monada.-contestó ella sonriendo.
- Si salieras de aquí, podrías ir a verlos.-comentó Niall.

Y a parti de ahí, empezaron un montón de comentarios más, con lo mismo de siempre: que si ella no había tenido la culpa, que si tenía que escucharla, que no podía seguir así, que tenía que comer, que salir a dar una vuelta y bla, bla, bla.

-  Agradezco mucho lo que hacéis chicos pero de verdad, ni quiero salir, ni verla, ni hablar con ella, ¿vale? Vi lo que vi y ninguno vais a quitarme la idea de la cabeza.-dije.
- Se va a España, Lou.-soltó Liam.- Hace un rato fui a darla el billete, solo de ida.-le miré fijamente a los ojos.
- Me da igual.-contesté. Todos resoplaron viendo que no podían convencerme de nada. Empezaron a levantarse.- ¿Os vais ya?
- Sí, está visto que eres más cabezota que una mula.-dijo Zayn.
- No hagas nada, a ver si consigues perderla por completo.-habló Rose.
- Ha sido ella la que me ha perdido.-contesté enfadado.
- Lo que tú digas, Lou.-dijo Niall dándome un toque en el hombro.
- Nos vemos el lunes en la entrevista para la radio.-dijo Hazza.
- No creo que vaya.
- ¿Ahora también vas a desatender a la banda? –preguntó Liam sorprendido.
- ¿No os ibáis? –pregunté.
- Sí, será lo mejor.-dijo Emma.
- Está insoportable.-escuché que decía Ashley mientras iban saliendo.
- ¡Pues si tan insoportable estoy no sé para qué os habéis molestado en venir! –grité para que me escucharan antes de que cerraran la puerta. Me dejé caer en el sofá en cuanto se fueron.

¿Qué te da igual que se vaya a España, Louis? Ya estaba la dichosa vocecita de mi cabeza. No te lo crees ni tú. Claro que me da igual, no me importa lo que haga. Ya no. Já. Eso quisieras. En el fondo querrías que estuviera aquí contigo, a tu lado pero eso solo sería posible si hubieras dejado que te contara lo que realmente pasó aquella noche, pero claro, tú en vez de eso, la echas y la dices que te quiere solo por tu dinero. Bravo, Louis, bravo. Déjame en paz. Hice lo que tenía que hacer. Hiciste el imbécil. ¿De verdad crees que sería capaz de engañarte? ¿Acaso no te ha demostrado mil veces lo mucho que te quiere? Vi las fotos. Podía haberse apartado. Y cállate ya. Todos los demás tienen razón, estás insoportable.  

(Carol)

- ¿Lo llevas todo? –preguntó Rob por quinta vez.
- Que sí, no seas pesado.-sonreí levemente.
- Vuelve pronto, ¿vale? –asentí y nos abrazamos. Harry nos había traído hasta el aeropuerto.
- Cuando quieras venir, me lo dices y en un pis pás te consigo un vuelo, ¿de acuerdo? Ah y llámame para saber cómo estás e ir informando al resto.-
- Sí, sí, no te preocupes, lo haré.-le abracé a él también.
- Seguiré dando la lata al cabezota ese hasta que consiga que hable contigo.-me susurró y lo abracé más fuerte.
- Gracias por todo, Rizos.-escuchamos mi vuelo anunciado por megafonía.- Me tengo que ir, dale un beso a los demás de mi parte.-él asintió. Volví a abrazar a mi primo y después a Hazza de nuevo.- Os quiero.-Cogí el bolso de mano que llevaba y me dirigí a la puerta de embarque.

Dos horas después me encontraba pidiendo un taxi a la salida del aeropuerto de Madrid para que me llevara a casa. En una media hora más o menos, estaba frente a la puerta de casa, llamé al telefonillo un par de veces.

- ¿Quién? –sonó la voz de mi hermana.
- Bea soy yo, Carol.
- ¿Qué? –dijo prácticamente gritando.
- Que me abras.-solté una risita. Subí hasta el segundo piso donde me esperaba ya la puerta abierta y mi hermana se abalanzó sobre mí.
- ¿Pero qué haces tú aquí? ¿Y Lou? ¿Ha venido contigo? ¿Ya lo habéis arreglado?
- Me estás agobiando.-dije y me soltó.- No, ni ha venido conmigo ni lo hemos arreglado.
- ¿Y eso? ¿Sigues sin lograr hablar con él? –dijo ya sentadas en el sofá.
- No me coge el teléfono y no me he atrevido a ir en persona.-dije mirando al suelo.
- Eh, tranquila, ya verás como se soluciona todo.-dijo abrazándome de lado.
- ¿Y tú con Josh, qué? –pregunté cambiando de tema.
- ¡Genial, de maravilla! –gritó emocionada. Sonreí. Al menos una de las dos era feliz.- La semana que viene iba a ir a Londres a pasar unos días con él.
- Me parece muy bien.

Nos quedamos hablando en el sofá hasta que a la hora de la comida, llegó mi padre de trabajar quien se sorprendió mucho de verme allí. No había querido contarle lo de Louis por no preocuparle pero con mi visita, tuve que hacerlo.

(…)

Estos días con mi familia me estaban sentando bastante bien, los echaba de menos y los necesitaba a mi lado en momentos como este. Solía hablar todos los días un rato por la tarde con Harry, a veces se nos unía Ash o los que estuvieran por ahí en ese momento. No había logrado totalmente dejar de pensar en él pero al menos mi hermana y sus bobadas conseguían hacer que me distrajera un poco.

- ¿Te encuentras bien? –me preguntó mi hermana al verme salir del baño por tercera vez en el día. Asentí con la cabeza.
- No me habrá sentado bien la comida.
- Eso mismo dijiste del desayuno.-dijo.- Estás muy pálida.
- Voy a meterme en la cama a ver si se me pasa.
- De acuerdo, si necesitas algo, ya sabes.

(…)

- ¿Y cómo va todo por allí? –Una tarde más, hablando con Harry.
- Todo bien, como siempre.-sonrió.- Ya verás, cuando vuelvas no vas a conocer a los pequeños Horan que cada día tienen menos de “pequeños”.-reí.
- Echo de menos a esos dos pequeñajos.
- Eh.-se quejó.
- Y a vosotros también.
- Eso está mejor. Oye.-hizo una pausa.- ¿Seguro que estás bien, Carol? No tienes buena cara.
- Eso mismo la llevo diciendo yo estos días, lleva vomitando sin parar tres días.-intervino mi hermana.
- ¿Es eso verdad? –asentí con la cabeza.- ¿Has ido al médico? –negué. Hizo una pausa, se quedó pensativo.- Espera, espera, no estarás…
- ¿Qué? ¡No! ¡Por supuesto que no! –dije rápidamente.
- ¿Es imposible? ¿Estás segura? –insistió Harry.
- Yo también se lo he dicho.-de nuevo mi hermana.
- No es posible, si…-dejé de hablar. Eché cuentas. Sí que era posible.
- ¿Carol? –me llamaron los dos a la vez.
- Bea, ve a la farmacia ahora mismo.-dijo Harry y ella salió rápidamente de la habitación. Seguidamente escuché la puerta.- ¿Sigues ahí? –dijo moviendo las manos para llamar mi atención.
- S-sí.-me llevé una mano a la frente. ¿Y si estaba embarazada? Unos minutos después volvió mi hermana con un test de embarazo en la mano.
- Que vergüenza Carol, si me hubieras visto cómo me han mirado cuando lo he pedido.-venía partiéndose de risa.- Toma.-me dio la cajita.
- Vamos, ve al baño.-me animó Harry.
- Te esperamos aquí.-Tragué saliva y me dirigí al cuarto de baño. Salí cuando el resultado ya se había mostrado en la pantalla.
- ¿Y bien? –preguntaron casi los dos a la vez. Sonreí levemente.
- Esto no es totalmente fiable, ¿verdad? –pregunté.
- Eso quiere decir que ha salido que sí.-dijo Hazza feliz.
- Mañana iremos al médico a salir de dudas, ¿te parece? –comentó Bea. Asentí con la cabeza.
- Ni se te ocurra decir nada de esto, Harold.-le amenacé.
- Soy una tumba.-

(…)

Nada más salir de la consulta, el móvil empezó a sonar.

- Bueno, dime, ¿seré tío o no? –preguntó.
- Hola a ti también, eh.
- Perdón. Hola Rubia. Ahora contesta a mi pregunta.-no pude evitar reír.- Vamos, mujer, habla de una vez, me estás poniendo nervioso.-suspiré.
- Sí, Hazza, estoy de cinco semanas.-sonreí levemente. A pesar de que las cosas entre Louis y yo ahora mismo no fueran bien, era algo que me hacía feliz aunque no me lo esperara.
- ¡Es genial! Ya verás cuando se enteren todos y Lou…-dijo entusiasmado.
- Harry.-hablé seria.- No digas nada, por favor.-pedí.
- Pero.
- Ni peros ni nada. No quiero que lo sepa Louis. Primero tengo que aclarar todo lo que pasó pero sin que lo sepa. Puede que si sabe que estoy embarazada se sienta obligado a volver conmigo y no quiero eso, ¿de acuerdo?
- Está bien. No diré nada, te lo prometo.-suspiré aliviada.
- Gracias Rizos.
- ¿Cuándo piensas volver?
- No lo sé aún, quizás dentro de unos días, mi hermana va a ir a ver a Josh, no sé si me iré con ella o me quedaré un poco más.
- Bueno tú tómate el tiempo que necesites.-sonreí.- Tengo que dejarte, tenemos sesión de fotos en media hora y estoy aún sin arreglar.-reí.
- Pues vete, anda, que vas a llegar tarde.
- Cuidate y cuida de mi futuro sobrino o sobrina, eh.
- Lo haré.
- Te quiero.
- Y yo a ti.

¡Hola chicas! Aquí estoy de nuevo, bueno, todo sigue siendo un poco deprimente en cuanto a la historia de Carol y Louis pero...se asoma un pequeño rayito de luz en forma de bebé...¿Qué creéis que pasará? ¿Se enterará Lou de que está embarazada? ¿Volverá pronto a Londres? ¿Hablarán y volverán a estar juntos? ¿O a pesar de todo Lou seguirá igual de cabezota y no querrá saber nada de ella? ¡Se admiten apuestas! Jajajaja. Ya sabéis que solo quedan dos capítulos más y el epílogo que espero que disfrutéis. Intentaré subir lo antes posible. Muchísimas gracias a todas. Os quiero.
Sarai.

lunes, 20 de mayo de 2013

Capítulo 47.



NOTA: Poned esta canción mientras leéis el capítulo.


(Louis)


No tenía ganas de cocinar mucho así que saqué una pizza de la nevera y la metí al horno. Esperé hasta que estuviera hecha y cené en el salón. Encendí la tele aunque en realidad no había nada interesante. En cuanto terminé recogí las cosas y volví de nuevo al sofá, aunque esta vez me tropecé con la mesita que teníamos allí y casi hago que el marco que había sobre ella, cayera al suelo. Por suerte lo salvé de una muerte segura. Solté una carcajada. Pensaba demasiadas estupideces cuando estaba solo. Me quedé observando un momento la foto, era de la luna de miel, los dos en aquel paraíso de aguas cristalinas. Sonreí. ¿Quién me iba a decir que terminaría felizmente casado con aquella chiquilla con la que tropecé hacía ya más de dos años en el metro? Me tumbé con el móvil entre las manos, ya que seguía sin interesarme nada de lo que echaban en la televisión, decidí meterme a twitter y contestar las menciones de alguna fan. Maldita la hora en que me metí. Sí, tenía un montón de menciones, como de costumbre, pero esta vez todas hablaban de unas fotos que al parecer eran recientes de Carol. Pinché en una de ellas y sentí que todo se venía abajo en cuestión de segundos. La rabia, la tristeza y el dolor se apodaron de mí rápidamente y las lágrimas empezaron a salir de mis ojos. Tiré el móvil, no quería ver aquella imagen que se repetía constantemente en mi cabeza.  Lleno de ira, me levanté del sofá y empecé a darle golpes a cualquier cosa que me encontraba por medio. Terminé haciéndome daño en los nudillos de la mano derecha después de haberle dado a la pared pero no podía compararse con el dolor que tan solo una foto me había causado. ¿Cómo había sido capaz? ¿Una cena de trabajo? Já. ¿Cuánto tiempo llevaría riéndose de mí? Volví a golpear la pared para dejarme caer después al suelo. Levanté las rodillas, enterrando mi cara en ellas. Escuché mi móvil, levanté levemente la cabeza para buscarlo y recordé que lo había tirado, a saber dónde estaría. No iba a contestar de todas formas, fuera quien fuese. Ahora mismo ya no me importaba nada ni nadie. No sé cuanto tiempo estuve allí sentado en el suelo mientras no podía evitar no derramar ni una lágrima más cuando escuché la llave entrar en la cerradura de la puerta. Sería ella ¿Cómo se atrevía a volver?


(Carol)


Giré un par de veces la llave y nada más abrir la puerta me encontré a Louis tirado en el suelo, con una de sus manos roja. Corrí hasta su lado y me agaché observando su mano.


- Louis, ¿qué ha pasado? ¿estás bien?

- ¿En serio, Carol? –preguntó sin levantar la mirada. Su voz se notaba apagada, había estado llorando.- ¿Cómo tienes la poca vergüenza de venir y preguntarme que si estoy bien? –ahora había cambiado el tono de voz. Estaba enfadado, muy enfadado. Se levantó y yo con él, quedando frente a frente.- ¿Qué pensabas? ¿Qué nunca me iba a enterar? –Mierda. Mierda. Mierda. Esto era lo que no quería que pasara.

- Louis, sea lo que sea que hayas visto, no es lo que parece.-empecé a decir.

- ¿No es lo que parece? Te diré lo que me parece… ¡que le estabas comiendo la boca a ese imbécil!

- Louis, no, no es así.

- No me trates como si fuera idiota, Carol, porque no lo soy.

- Louis, te juro que ha sido él, ha sido una encerrona, te quiero.-fui a poner mi mano sobre su brazo pero lo apartó bruscamente.

- Largate de aquí, no quiero volver a verte.-dijo fríamente. Mi vista se nubló, las lágrimas no aguantaban más sin salir y empezaron a caer por mis mejillas.

- ¡Tienes que creerme! No puedes hacerme esto. Te quiero, Louis, de verdad.-

- ¿Me quieres a mí o a mi dinero? –Esa fue la gota que colmó el vaso.


Subí corriendo las escaleras, entré en nuestra habitación, abrí el armario y tras coger un bolso grande, empecé a meter mis cosas mientras las lágrimas no paraban de caer. No podía creer que ni siquiera me hubiera dado la oportunidad de explicarme. ¿Y Harry? Iba a llamarle. O no lo ha hecho o a él tampoco le ha creído. En un par de minutos metí lo necesario y volví a bajar corriendo las escaleras, me le encontré de espaldas, le miré una última vez antes de salir de la que hasta ese momento había sido nuestra casa.


(Harry)


 - Hazza, ¿qué haces todavía por aquí? –me preguntó Ash. Aun estaba en el sofá. Intentando hablar con Louis pero no lo cogía.

- Tengo que localizar a Louis cuanto antes pero no contesta el teléfono.

- ¿Qué ha pasado? –se sentó a mi lado. Opté por contarle primero lo que Carol me había dicho y después le enseñé varias fotos que ya andaban por internet.- Quizás no ha visto nada.

- Lo dudo. Que no lo coja no es buena señal, voy a llamar a Carol.-busqué su número en “llamadas recientes” y también tardaba en cogerlo pero después de cuatro tonos lo hizo.

- Harry.-dijo con una vocecilla apenas audible.

- Carol, ¿estás bien? He intentado hablar con Lou pero.-me callé al escucharla llorar.

- Lo ha visto, Harry, no me cree, no quiere escucharme.-dijo con dificultad.

- ¿Dónde estás? –me apresuré a preguntar.

- Frente al London Eye, en un semáforo.

- Está bien, escúchame, no te muevas de allí, no estás en condiciones de conducir, ahora mismo voy para allá.-dije sin dejarla protestar y colgué.- Me voy a por ella.-dije levantándome.


(Carol)


Las lágrimas no dejaban de salir por mis ojos, parecían cascadas y hacían que la vista se me nublase y no viera con mucha claridad la carretera. Paré en un semáforo que estaba en rojo, apoyé la cabeza sobre el volante. No podía creer que todo esto estuviera pasando. Sus ojos llenos de ira, su voz reflejando dolor y sus palabras no hacían más que pasar por mi cabeza, de un lado a otro, con rapidez y repitiéndose una y otra vez. Sonó mi móvil y por un momento pensé que sería él, pero me equivoqué.


- Harry.-casi susurré.

- Carol, ¿estás bien? He intentado hablar con Lou pero.-volví a llorar, no podía evitarlo.

- Lo ha visto, Harry, no me cree, no quiere escucharme.-dije como pude.

- ¿Dónde estás? –preguntó. Alcé la vista buscando algo significativo para indicarle dónde me encontraba, ni yo misma sabía en que dirección había conducido.

- Frente al London Eye, en un semáforo.

- Está bien, escúchame, no te muevas de allí, no estás en condiciones de conducir, ahora mismo voy para allá.-

- No Harry, no hace falta.-dije sin darme cuenta de que ya había colgado.


El semáforo se puso en verde pero decidí hacerle caso y me quedé allí parada. Unos quince minutos después, un ruido en la ventanilla me asustó, miré para encontrarme con los rizos y los ojos verdes de mi amigo. Abrí la puerta, me abrazó fuerte y empecé a llorar de nuevo.


- Tranquila, Carol, tranquila.-dijo acariciando mi cabeza.- Hablaremos con él y se lo explicaremos todo.

- Si hubieras visto cómo me miraba…-dije.- Dijo unas cosas horribles.

- Está dolido.

- No ha querido escucharme, creí que confiaba en mí, incluso me ha insinúado que estoy con él por su dinero.-me abrazó aun más fuerte.


Después de un rato de intentos por calmarme de su parte, me senté en el asiento del copiloto para dejarle conducir a él. Me llevó hasta mi casa y bajamos del coche.


- ¿Las llaves? –me preguntó. Mierda. No las había cogido.

- No las tengo.-dije sentándome en el escalón.- Y encima Rob no está este fin de semana, iba a estar en casa de Eleanor.-escondí mi cara en mis manos.

- Le llamamos y que venga.-dijo Harry. Iba a replicar pero no me dejó.- Es una emergencia.-cogió mi móvil de mi bolso y le llamó.


(Louis)


Salió dando un portazo y mi mundo volvió a derrumbarse por segunda vez aquella noche. Sabía que había sido duro con ella pero no podía hacer otra cosa. El pensar que me había engañado con otro dolía. Dolía demasiado.


Me quedé sentado en el suelo del salón, esta vez acompañado por una botella de whisky que teníamos guardada en el mueble bar. Apoyé la cabeza en la pared después de echar un trago. Las lágrimas salían de mis ojos recordando cada momento que habíamos pasado juntos. No podía creer que toda nuestra historia hubiera acabado así, todo por su culpa. Pero sí, se había acabado, de la peor forma posible pero lo había hecho y ya no había marcha atrás.


(Harry)


Esperamos allí sentados, mientras yo la abrazaba e intentaba tranquilizarla, cosa que era bastante complicada. Su primo llegó una media hora más tarde y ella se abalanzó sobre él, volviendo de nuevo a llorar.


- No te preocupes, Rubia. Solucionaremos todo esto.-dije abrazándola una vez más, antes de irme.

- Gracias por todo, Hazza.-me contestó.

- Intenta descansar.-besé su frente y antes de salir de allí, me despedí de su primo con un apretón de manos.


Iba a volver a casa pero decidí que sería mejor ir a ver a Louis, estaría destrozado y además, alguien tenía que explicarle todo. Tardé bastante en llegar ya que iba andando y al llegar no me gustó nada lo que encontré: un Louis tirado por el suelo, completamente borracho. Me acerqué a él sin decir nada e intenté levantarle para llevarle al sofá.


- ¡Amigo! –gritó al reconocerme.- ¿Sabes qué? ¡Hoy he descubierto que la vida es una auténtica mierda! Y el amor, mucho más.-decía mientras le intentaba tumbar en el sofá.

- Louis, ¿se puede saber por qué no me cogiste el teléfono cuando te llamé?

- ¿Y para qué? –se le trababa la lengua.

- Para explicarte lo que había pasado, deberías haberla escuchado, no ha sido su culpa.

- ¡No claro que no! ¡Si ahora será mi culpa! ¡Vete a la mierda, Harry! –dijo gritando.

- Cállate, vas a despertar a los vecinos.

- ¡Me da igual! Además, no la defiendas.

- Solo digo la verdad.

- No te creo, tú eres su amigo.-hizo una pausa.- Oh, espera, quizás tú también te la has estado tirando todo este tiempo…Es eso, ¿no? Por eso andáis siempre tan juntitos, ¿cómo no me habré dado cuenta antes? –Esto se estaba poniendo cada vez peor, se había levantado y había intentado pegarme. Por suerte, estaba demasiado borracho como para acertar.- Eres un capullo, ¡pensaba que éramos como hermanos!

- No te tendré en cuenta todo esto porque estás borracho, cállate de una vez, yo no me he tirado a nadie y ella tampoco.

- ¡Lárgate tú también! –otra vez gritaba. Estaba imposible.- ¡Lárgate con ella! ¡Corre, ve a consolarla! –Sabía que no decía más que esas cosas por el alcohol pero tenía que hacer algo para que se tranquilizara.

- ¡CÁLLATE DE UNA VEZ Y DEJA DE DECIR ESTUPIDECES, LOUIS WILLIAM TOMLINSON! –dije alzando bastante la voz.

- Harry, me has gritado.-dijo con voz de niño pequeño. Odiaba cuando el alcohol le hacía ser bipolar, era mil veces mejor cuando le daba por decir más tonterías que de costumbre.

- Vamos.-dije pasando su brazo por mis hombros, intentándole llevar hasta la parte de arriba. Estuvimos a punto de caer rodando por las escaleras un par de veces, pero al final lo conseguí. Le metí en la ducha sin ni siquiera quitarle la ropa y con agua bien fría, conseguí que se le pasara la borrachera.

- Ya puedes irte, Harry, no necesito niñera.-dijo terminando de vestirse. Se le notaba enfadado.

- No creo que necesites estar solo ahora mismo.

- Es lo que quiero.-contestó bruscamente.

- Está bien, está bien.-dije de la misma manera.- Si necesitas algo ya sabes donde estoy. Ah y, deberías hablar con ella, escúchala porque estás muy equivocado.

- No necesito nada y no quiero saber nada de ella.-otra vez borde. Salí de allí sin decir nada más, yo ya había hecho todo lo que estaba en mis manos.


(Carol)


Ya llevaba una semana sin saber nada de él. Había intentado llamarle miles de veces, necesitaba explicarle lo que había pasado pero seguía sin atender mis llamadas. Las chicas habían venido a verme un par de veces, al igual que los chicos pero no tenía ganas de ver a nadie, ni de comer ni de hacer nada, tan solo había hablado una vez con Harry y con mi primo en sus intentos fallidos por hacerme comer algo.


- No puedes seguir así, te vas a poner mala y acabaremos contigo en el hospital.-dijo Rob entrando en mi habitación.

- No tengo ganas de nada, Rob, y lo sabes.-dije tapándome con la sábana hasta la cabeza.

- Sé que lo estás pasando muy mal pero tienes que comer.-se sentó frente a mi, desarropándome.

- No quiero.-negué con la cabeza varias veces.

- Aunque sea un poco, hazlo por mí. Odio verte así.-acarició mi mejilla.

- Está bien, pero solo un poco.-sonreí levemente y él se levantó rápidamente para volver con una bandeja y comida para los dos. Se sentó de nuevo a mi lado y comimos los dos, mientras él intentaba hacerme reír.

- Oye, tengo una idea.-dijo al terminar. Le miré diciendo que continuara.- ¿Por qué no te vas unos días con tu familia a Madrid? Seguro que pasar allí unos días con tu hermana y tu padre te viene bien, te despejas un poco y vuelves con energía para ir a hablar de una vez por todas con Louis.

- Puede que sí sea una buena idea.-dije e inmediatamente cogí el teléfono. Llamé a Harry pero no me lo cogía así que, llamé a Liam.

- ¿Carol? ¿Qué tal estás? Hemos ido a verte pero eres tan cabezota que no has querido ni hablar con nosotros, nos tienes preocupados.

- Lo sé, y lo siento mucho Liam, perdón, en serio.

- No te preocupes, ¿qué tal estás?

- Mal.-contesté con las lágrimas a punto de empezar a salir de nuevo.

- ¿Hay algo que podamos hacer nosotros para que te sientas mejor?

- De hecho sí, por eso te llamaba, ¿puedes conseguirme un billete de ida para Madrid lo antes posible?

- Claro, espera, ¿solo de ida?

¡Hola, hola! ¡Estoy de vuelta chicas! Deciros que ya he terminado los exámenes, sí hoy mismo, así que volveré a subir como hacía siempre, cada dos o tres días. ¿Qué os ha parecido el capítulo? Espero que os haya gustado a pesar de que nada bueno pasa...Recordaros también que solo quedan tres capítulos más... Ah, tengo un pequeño regalito para vosotras (es una chorrada) Veréis, he hecho una especie de "trailer" sobre esta fic, de las dos partes, y bueno, me gustaría que lo viérais y me digáis que os parece. En cierta forma es una manera más de daros las gracias por leerme y esas cosas, he intentado buscar imágenes que os hicieran recordar muchos de los momentos de la historia y bueno, creo que no ha quedado muy mal. Aquí os lo dejo:  "Stole my heart with just one look" Trailer 1D Fic Nada más por hoy, muchísimas gracias una vez más. Os quiero. 
Sarai.